Control Z: el thriller tecnológico de jóvenes para jóvenes

Mario Xavier

18 de agosto de 2021

El 4 de agosto pasado se estrenó en Netflix una nueva tanda de ocho episodios de Control Z, una de las series que muchos recordaremos como escaparate a la etapa más álgida del Covid-19 cuando vio la luz su primera temporada en mayo de 2020. Tras un agresivo final abierto en que se visualiza en panorámica a la Ciudad de México por la noche en todo su esplendor, ahora los personajes han madurado, teniendo que enfrentar de forma directa las consecuencias de sus actos.

 

Siempre he pensado que es un riesgo monumental dirigir una producción con tantos personajes, todos situados en equitativo nivel de importancia dentro de una narrativa; Control Z logra ser efectiva en aquello y la pantalla se engalana con un elenco juvenil bastante talentoso que interactúa en las instalaciones del “Colegio Nacional”, una escuela privada en que volvemos a enfrentarnos a problemáticas vivenciadas por cada personaje como el descubrimiento sexual, embarazo adolescente, clasismo, discriminación escolar, problemas psiquiátricos, estafas y por supuesto, los dos factores que han servido como hilo conductor y base del argumento desde sus inicios: bullying y el uso/abuso de la tecnología en pleno siglo XXI.

 

La primera temporada abarcó una extensa etapa de presentación e identificación de todos los roles representados por actores que, en hora buena, sí parecen de la edad que tienen en la ficción. El conflicto principal que se planteó fue la inmersión de un hacker que, en público, saca a la luz los secretos más escandalosos de estudiantes y profesores, evidenciando que hasta los bondadosos así como los personajes más populares del colegio escondían “esqueletos en el armario.” Pese al desfile de múltiples problemas individuales, quien nos interesa de verdad es Sofía (Ana Valeria Becerril), la más observadora de la gallada y quien asumirá el rol detectivesco de descubrir la identidad del enemigo invisible que acosa y perturba las vidas de todos los integrantes del Nacional. Ella, quien tampoco se escapa de un pasado perturbado, es el personaje más realista y desde una tierna introversión, resulta sorpresivamente carismática, logrando aquel efecto empático que todas las series de televisión buscan desmedidamente producir en sus espectadores.

La segunda entrega trastoca de forma más radical la percepción que teníamos de los protagonistas, al puro estilo de 13 reasons why cuando simbólicamente nos ubicó en los zapatos del abusador; en Control Z entendemos a los villanos desde sus frustraciones y los protagonistas ya no son tan buenos como parecían la primera vez. El ritmo resulta más ágil y  a su vez recurre a elementos de comedia, escenas de acción y causas sociales, sin lograr escabullirse de algunas subtramas románticas o discusiones melodramáticas propias de un culebrón. Gana preponderancia, eso sí, el sentir de una venganza cruel ante la muerte de un compañero inocente, con castigos macabros.

 

Se suma un incógnito personaje: “El Vengador”, quien vuelve a hacer uso de las redes sociales para reestablecer el orden, teniendo a cargo señalar en forma directa a los responsables de la más reciente muerte en el colegio. Sofía vuelve a convertirse en una especie de Verónica Mars o hasta Enola Holmes que buscará resolver el problema mientras se aísla cada vez más y más de los líos legales entre sus padres, sus problemas psiquiátricos y el triángulo amoroso con dos de sus amigos y cómplices más cercanos: Javier (Michael Ronda) y Raúl (Yankel Stevan)

El cliffhanger presentado al culminar la segunda temporada resulta bastante similar al anterior, pero más violento, y es precisamente esa situación repetitiva la que podría desembocar en un efecto negativo al puro estilo de Élite, si los directores no logran corregir a tiempo. Sin embargo, Control Z no se pierde de su propósito: es una serie de jóvenes para jóvenes, por lo que no busca ser tan profunda ni explícita, menos aún icónica o recordable. 

 

Lo que sí me queda claro, y bastante, es que sí logra refutar exitosamente aquellas dos eternas interrogantes que todas las series juveniles del momento hacen que nos cuestionemos si  en realidad pudimos aprovechar nuestras adolescencias como nos muestran en televisión: ¿cuándo van al colegio? y ¿dónde están los padres? Acá, está de más mencionar, que toda la acción gira precisamente en torno a aquel espacio que por años es el eje principal de nuestra vinculación con el mundo exterior y conformación de la personalidad que eternamente será parte nuestras vidas; por supuesto que, en ese proceso escolar, es crucial permitirnos cuestionar a nuestros progenitores y entender que no son perfectos; todo eso, sí se aborda completamente en cada episodio.

 

Temporadas: 2

Creadores: Carlos Quintanilla Sakar, Adriana Pelusi, Miguel García Moreno

Duración por capítulo: 30/35 minutos

Transmisión: Netflix

Tráiler:

Mario Xavier

Editor y redactor en Colapso Views. Comunicador social con experiencia en medios impresos, agencias de publicidad digital, asesoría política y docencia universitaria.
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